De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la salud es el estado de bienestar físico, mental y social, y no meramente la ausencia de afecciones o enfermedades. Aunado a esto, la salud mental es entendida como “un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de su comunidad”. Además, vale la pena señalar que el derecho a la salud, incluida la salud mental, forma parte de nuestros derechos humanos y es indispensable para alcanzar un desarrollo integral como personas.
Lamentablemente, ciertos grupos de la población sufren mayores afectaciones a sus derechos, incluido el derecho a la salud mental, únicamente por vivir con ciertas características. Las personas que se enfrentan a situaciones diferenciadas de discriminación son comúnmente conocidas como personas en situación de vulnerabilidad o de discriminación social. Estos grupos históricamente se han enfrentado a barreras específicas erigidas con base en prejuicios, estereotipos y estigmas.
Algunos de estos grupos son, las personas en situación de calle; las personas en situación de migración, especialmente cuando se trata de migración irregular; las personas privadas de su libertad; las personas indígenas; las niñas, niños y adolescentes; las personas con discapacidad y las personas de la comunidad LGBTIQ+, entre muchas otras.
De acuerdo con la OMS, las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad o discriminación tienen mayor riesgo de sufrir un deterioro en su salud mental. Los estigmas, estereotipos y discriminación muchas veces terminan por desembocar en estrés, ansiedad, culpa, miedo, enojo, baja autoestima, disminución de la autoconfianza, reducción de su motivación, y menos esperanza en el futuro.También es importante señalar que diversos estudios apuntan que la estigmatización, la marginalización, la violencia y la discriminación resultan en aislamiento, lo que implica un factor de riesgo en el desarrollo de problemas de salud mental.
Personas expertas han señalado que las condiciones de vida, el contexto y las condiciones en las que vive una persona, por ejemplo, la desigualdad, la pobreza o la marginación son elementos fundamentales para entender los problemas de salud mental a la que se enfrentan las personas. Como lo ha establecido Naciones Unidas, “la discriminación es tanto una causa como una consecuencia de estas enfermedades”, ya que la discriminación puede poner en mayor riesgo a una persona de sufrir un padecimiento de salud mental y al mismo tiempo esta discriminación podría implicarle barreras adicionales para obtener ayuda y tratamiento.
De acuerdo con diversos estudios y publicaciones de organismos especializados y personas expertas, algunos ejemplos de lo anterior son:
· Existe una elevada prevalencia de trastornos psiquiátricos y psicológicos en personas refugiadas. Su exposición prolongada al trauma durante su trayecto así como cuando llegan al lugar en donde obtienen refugio acrecienta las posibilidades de afectaciones a su salud mental.
· De acuerdo con el Relator Especial de Naciones Unidas en temas de salud, las personas migrantes empiezan sus procesos migratorios como personas relativamente sanas, pero la complejidad y la diversidad de circunstancias a lo largo del ciclo migratorio pueden hacerlos muy vulnerables a una mala salud mental.
· Otro ejemplo son las personas que viven con VIH/SIDA. De este grupo, entre el 11% y 63% padecen depresión y se enfrentan a incertidumbre económica, lo que termina por afectar directamente en su enfermedad física, ya que como se ha demostrado el estrés afecta la función inmune del cuerpo.
· Un grupo de investigadores en Australia, demostró que más de la mitad de las personas que viven en situación de calle desarrollan problemas de salud mental.
· La OMS también ha señalado que las mujeres que viven violencia de género reportaron niveles de aflicción emocional más altos que otras mujeres y estaban más propensas a intentar suicidarse.
Los datos anteriores nos demuestran que es necesario que se adopten medidas especiales para atender la salud mental de los grupos en situación de vulnerabilidad, ya que son ellos quienes se enfrentan a tasas más altas de depresión, ansiedad, miedo e irritabilidad. Es injustificable que las personas que históricamente han sido discriminadas no tengan acceso a servicios de salud mental. Una buena idea, desarrollada desde los estándares internacionales, es que se les brinden programas especiales para atender su salud mental a costos relativamente bajos.